Durante los cinco días del cierre fronterizo, más de 200 camioneros de Honduras, El Salvador, Nicaragua y México empezaron a tener problemas de dinero por los gastos de alimentación, para bañarse y dormir, a diferencia de los panameños y costarricenses que sí tuvieron oportunidad de irse a sus casas, según quejas reportadas.
De no haber finalizado el conflicto, la situación los hubiera llevado también a protagonizar protestas para que se reabriera el sector fronterizo. Sergio Obarrio, transportista nicaragüense, dijo ayer que tomarían acciones, de no solucionarse el problema.
“Si los ticos y los panameños no tienen el valor para cerrar completamente la frontera, entonces vamos a proceder a hacer eso nosotros para que nos escuchen y se solucionen los problemas”, había advertido el transportista.