La ONU pidió tiempo para que sus inspectores en Siria puedan terminar de investigar las denuncias de un ataque químico mientras el Consejo de Seguridad fue incapaz, una vez más, de acordar una respuesta diplomática, en medio de los preparativos de una cada vez más inminente intervención militar.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, aseguró que la misión de expertos capitaneada por el profesor sueco Ake Sellström está “trabajando duro” para investigar el ataque desde hace una semana a las afueras de Damasco y dijo que necesitan “cuatro días” para concluir sus pesquisas.
“Dejemos que acaben su trabajo de cuatro días”, pidió desde La Haya el secretario general, mientras al otro lado del Atlántico se reunían a puerta cerrada los representantes de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad para discutir una posible resolución sobre Siria. Dos horas de encuentro que volvieron a dejar patente la profunda división de los miembros del Consejo con poder de veto -EE.UU., Reino Unido, Francia, Rusia y China- incapaces de acercar posiciones ante un borrador británico que propone el uso de la fuerza en Siria y para el que se limitaron a consultar con sus capitales.