Para la educadora y folclorista Susana Vásquez, el carácter fiestero del panameño es una herencia de la colonización de nuestros pueblos.
Según Vásquez, hay que remontarse a la parte histórica porque el patrimonio cultural está matizado por lo que los conquistadores trajeron. “Nos dejaron una carga de expresiones culturales que fueron sembradas, fueron del gusto del pueblo. Se festeja el nacimiento, el matrimonio, el santo patrono y lo hemos conservado a su máxima expresión”, sostuvo la folclorista.
Expresó además que todas estas festividades han sido positivas y negativas, ya que por un lado es bueno que se conserven las tradiciones, pero por otro lado es negativo porque afecta la economía de las familias.