Medidas muy estrictas ayudan a preservarlos

REDACCION / EFE

“A todos los espectáculos les llega la hora de desaparecer y, con ella, sus elementos también pierden ese valor inmediato, hasta que llegan al CNSC, donde los preservamos, restauramos y mostramos si encajan en nuestras exposiciones temporales”, declaró su directora, Delphine Pinasa.

Los objetos que atesora son tan frágiles que están sometidos a severas restricciones de exhibición. Pero antes de integrar una de las colecciones temporales, el guardarropa es tratado con una técnica llamada anoxia. Las prendas son encerradas herméticamente en una burbuja de plástico a la que se le retira el oxígeno para suprimir todo animal o vegetal incrustado en el tejido. Una vez desinfectada, cada pieza es estudiada, clasificada y guardada en ese edificio de 1,730 metros cuadrados, regido por normas draconianas: la temperatura debe ser de 18 grados centígrados exactos, y los niveles de humedad, del 55%.


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