Sintió que le acariciaban el cuello en medio de la noche y sin pensarlo dos
veces abrazó a la que suponía era su novia.
Sin embargo al entrar en razón se percató de que a quien abrazaba no era precisamente a
su pareja sino a un zorro que buscaba calor.
Según destaca el Huffington Post, el hombre de 30 años quedó sorprendido y
sin creer lo que había ocurrido.
"Simplemente no lo podía creer. Estaba tan tranquilo ahí mirándome",
explicaba Smith. El animal se mantuvo por espacio de 10 minutos en la habitación y después
se fue.
Tomado de www.que.es
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Redacción/Web
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