El primer ministro griego, Andonis Samarás, anunció en un mensaje televisado que el Gobierno no permitirá que los neonazis "envenenen la vida política y social del país", en su primera reacción personal al ataque mortal ultraderechista contra el activista de izquierda Pavlos Fyssas.
El primer ministro condenó "el asesinato inhumano" y advirtió a los neonazis que el Gobierno griego no "les permitirá asesinar, aterrorizar y destrozar los fundamentos del país que hizo nacer la democracia".
"La democracia es mucho más fuerte que lo que pueden imaginarse sus enemigos", subrayó Samarás, quien hizo un llamamiento a la población a evitar la tensión y la violencia.