No es fácil, pero es posible, vivir en pareja. Y ser feliz. Hombres y mujeres son distintos. Deben respetar la identidad y metas de cada uno, apoyarse y dialogar. Es importante realmente casarse por amor y teniendo claro que el matrimonio implica compromiso, respeto, compartir las responsabilidades de la vida familiar, evitar asfixiar al otro, sacar tiempo para dedicarlo a la pareja, mantener viva la llama con pequeños detalles que digan “me importas”.
No faltarán los retos, problemas, discusiones... Comunicar con claridad lo que se siente y usando las palabras adecuadas, sin atacar al otro, ayuda.