El reverendo estadounidense Jesse Jackson finalizó ayer una visita de varios días a La Habana sin que haya podido ver a su compatriota Alan Gross, el contratista condenado a 15 años de cárcel en la isla por actividades subversivas contra el Estado cubano. En declaraciones a medios extranjeros, Jackson explicó que el pasado sábado solicitó a las autoridades cubanas poder ver a Gross, pero le indicaron que “el tiempo era muy corto”. No obstante, el activista de derechos civiles estadounidense dijo que habló del “caso Gross” con funcionarios de la isla.
Concluyó su visita
REDACCION / PANAMA AMERICA