Las elecciones generales del 24 de noviembre próximo en Honduras suponen el fin de la crisis política derivada del golpe de Estado del 28 de junio de 2009 al entonces presidente, Manuel Zelaya, quien fue derrocado y expulsado del país cuando promovía una consulta popular en desacato a la ley.
En la contienda política participarán, por primera vez, nueve partidos políticos, cuatro de ellos surgidos tras el golpe de Estado a Zelaya, quien aspira a volver al poder ahora de la mano de su esposa, Xiomara Castro.
La mujer de Zelaya, quien es opacada políticamente por su marido, es la candidata presidencial del partido Libertad y Refundación (Libre), que nació del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) organizado tras el golpe a la incipiente democracia hondureña para exigir sin éxito la restitución del exgobernante.
Los candidatos a la Presidencia son ocho, tras una alianza entre los partidos pequeños, Unificación Democrática, surgido en 1990) y el Frente Amplio Político.