La actividad se vio frenada por estrangulamientos en la infraestructura, el retroceso de los precios de las materias primas y, en algunos casos, la aplicación de políticas más restrictivas, reflejó el informe presentado la mañana de ayer por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Para la región de América Latina y el Caribe siguen siendo desafíos críticos a mediano plazo reforzar la competitividad, estimular la productividad e incrementar las tasas de ahorro e inversión, agregó el FMI.
Como la participación laboral ya es elevada, y las tasas de desempleo bajas, los países tendrán que recurrir con creciente frecuencia a la acumulación de capital y al aumento de la productividad para mantener tasas de crecimiento elevadas. Promover el ahorro nacional permitirá expandir la inversión, sin tener que recurrir nuevamente al endeudamiento externo.
La institución dijo que “las autoridades deberían calibrar las políticas macroeconómicas basándose en una evaluación realista del potencial de oferta de sus economías”.
Además, en el informe se agregó que “mantener tasas de crecimiento a niveles insosteniblemente elevados a través del estímulo fiscal debilitaría las finanzas públicas e incrementaría los déficits en cuenta corriente”, coincidiendo con los expertos en la materia que afirman que un crecimiento acelerado durante mucho tiempo podría derivar en una baja abrupta para la economía de dichos países.
En un contexto de limitada capacidad económica ociosa y condiciones externas aún relativamente favorables en la mayor parte de América Latina, los países deberían proseguir con una consolidación fiscal paulatina, protegiendo al mismo tiempo la inversión pública y el gasto social críticos.