Valter Lavitola y Mauro Velocci llegaron a conocerse en Panamá de manera circunstancia.
Todo se inició en 2007, cuando el consorcio Svemark empieza a promover en Panamá sus cárceles modulares de acero, al hacer énfasis en el éxito que tuvo el proyecto en Italia, Estados Unidos, Brasil y Venezuela.
Angelo Capriotti, uno de los dueños del consorcio Svemark, se interesó directamente en que el proyecto tuviera acogida en Panamá y utilizó las entradas de la diplomacia italiana en el país, en ese entonces a cargo del embajador Plácido Vigo.
La primera presentación oficial del sistema Svemark se dio en agosto de 2009 y participaron por el grupo italiano Claudio Fagiano y Mauro Velocci, por la parte panameña solo la asistente del ministro de Gobierno, José Raúl Molino. La propuesta consistía en la instalación y ensamblaje de 855 celdas de detención.
El 17 de noviembre de 2007, una delegación del Ministerio de Gobierno visitó los centros penitenciarios construidos por Svemark en Estados Unidos. Luego, el propio Capriotti impulsa en marzo de 2009 una misión comercial de 40 empresas italianas en Panamá, como una forma de facilitar su camino al contrato de las cárceles.
El 30 de junio de 2010, Capriotti tiene su primer encuentro con Lavitola quien intenta bloquearle su credencial para participar de la visita de Silvio Berlusconi a Panamá.
Tras ese encuentro, Capriotti pidió a sus colaboradores Velocci y Fagiano no tener ninguna relación con Lavitola.
Pero en septiembre de ese mismo año, el embajador Vigo le comunicó a Capriotti que el interés del Gobierno panameño por las cárceles se estaba perdiendo y le recomendó acercarse a Lavitola para tener un contacto directo con Martinelli.
Este fue el momento en que el proyecto de Svemark empieza a caer en una historia de conspiración y extorsiones.
Lavitola hizo un primer pedido a cambio de ayudar a Svemark por 32,000 dólares para pagar los servicios del abogado Paolo Ferrari y el nombramiento de la abogada Angela Devenuto.
Luego Lavitola empezó a realizar otros pedidos de dinero, mientras que Velocci comenzó a mostrar inestabilidad por el consumo de cocaína, de acuerdo con una declaración hecha por Capriotti ante las autoridades italianas.
El documento reveló que Capriotti le dijo a Fagiano que le preocupaba que Velocci adelgazó considerablemente en 40 días.
Capriotti también le comentó a Lavitola de su preocupación por Velocci y este le respondió que a Velocci la cocaína le hacía bien, lo ayuda a trabajar y vencer el cansancio.
El 18 de enero Capriotti es arrestado en Italia por delitos fiscales, situación que aprovecha Velocci para quedarse con el negocio de las cárceles.
El 23 de febrero Velocci crea la sociedad Consorzio Svemark Panamá, con la que saca del negocio a Capriotti y Fagiano y concreta la estafa contra el Gobierno de Panamá.
El 18 de abril, Capriotti sale de la cárcel y le comunica de toda la situación al embajador Giancarlo Curcio, quien a la vez reportó el caso a la Presidencia de Panamá, detalla la declaración de Capriotti.
“Velocci y Lavitola fueron convocados inmediatamente por la Presidencia de la República de Panamá para dar explicaciones en mérito en cuanto a lo denunciado por el embajador Curcio”, dijo Capriotti.
Tras ello, Lavitola y Velocci acuden al despacho de la entonces ministra de Gobierno, Roxana Méndez. Pero la ministra solo recibió a Lavitola para anunciarle la interrupción de las relaciones entre el Estado y Svemark.