Una vez los españoles llegan a Panamá, deben crear una empresa, si ejercerán actividades económicas, y abrir una cuenta bancaria personal con un monto superior a los $5,000.
La cifra anterior es retenida por el Servicio Nacional de Migración como una constancia de solvencia económica requerida para dar sus primeros pasos.
Las normas legales panameñas permiten también que el español que tenga su pasaporte de España y además posea una doble ciudadanía, pueda optar para ser residente de por vida bajo la visa de inversionista.
También aplica a cualquier ciudadano del mundo que posea la nacionalidad española. Esto lo protege a él y a su familia.
Estas normas migratorias han permitido que, según registros oficiales, 47 de las 90 grandes multinacionales que operan en Panamá sean españolas.
La prensa española divide en dos la emigración hacia Panamá: la primera entre 2007 y 2008, cuando ejecutivos de empresas de España, de entre 40 y 60 años, empezaron a llegar a este país; y la segunda, protagonizada por personas ligadas a la construcción y a mano de obra especializada.