Los implantes de mama, que deben ser revisados cada 15 años, ocupan el primer lugar en la lista de preferencias en todo el mundo, y Panamá no es la excepción. Son los implantes que más han evolucionado en contenido y técnica.
Actualmente, los de última generación son los de gel cohesivo de silicona, que si se rompen no se riegan y se pueden retirar.
Los rellenos no se recomiendan, porque pueden producir alteraciones en las mamas. Y al hacer diagnósticos no permiten detectar anomalías hasta que el cáncer haga metástasis en el cuerpo.