Xinjiang, en el extremo noroeste de China, es una zona habitada por etnias musulmanas emparentadas con los pueblos de Asia Central, como los uigures. En julio de 2009, un enfrentamiento entre ese pueblo y los chinos de la etnia mayoritaria causó más de 200 muertos en la capital regional, Urumqi.
El Gobierno chino atribuye ese suceso y otros ocurridos en la zona a grupos terroristas que buscan la creación de un “Turkestán Oriental” independiente en Xinjiang.
Grupos uigures en el exilio acusan al régimen comunista de reprimir a estos pueblos y usar el terrorismo como excusa para aumentar la colonización y el expolio de los recursos naturales de la zona, rica en hidrocarburos.