El obispo emérito de Colón, Carlos María Ariz, que es muy querido en la comunidad colonense, señaló que desconoce quiénes pueden estar involucrados en el crimen del sacerdote Aníbal Gómez y comentó que solo escuchó que también le habían dado una golpiza a la cocinera.
El sacerdote Gómez se fue a vivir a casa del obispo Ariz, ubicada en la comunidad José Dominador Bazán, antiguo David, hace aproximadamente unos 20 años.
Monseñor Ariz finalizó diciendo: “Claro, claro que pedimos misericordia para quienes le quitaron la vida a Aníbal”.
El sacerdote Gómez era un hombre con vocación religiosa, amante de la naturaleza y los animales, a los que se dedicaba a cuidar en casa. La mañana de este jueves, los vecinos se organizaban para alimentar a los perros y pollitos que tenía en casa.