Los amigos y familiares de Gerardo I. Hernández, el agente de seguridad asesinado en el aeropuerto de Los Ángeles, lo recuerdan como un hombre de familia que siempre sonreía a los pasajeros que usaban la terminal aérea.
Nacido en El Salvador, Hernández era el más joven de cuatro hijos. Se mudó a Estados Unidos cuando tenía 15 años. Cuatro años después conoció a su esposa, con quien se casó el Día de San Valentín de 1998.
“Siempre le emocionaba ir a trabajar y disfrutaba de la interacción con los pasajeros del LAX”, dijo su esposa Ana. “Era una persona alegre, siempre sonriente. Le enorgullecía su labor para el pueblo estadounidense y para la misión de la TSA”, la Administración para la Seguridad en el Transporte. Ana Hernández hizo una breve declaración frente a la casa de la pareja en Porter Ranch.