Más anécdotas sobre este artista que se considera un autodidacta

REDACCION / PANAMA AMERICA

Rememoró esos felicesdías en que con la abuela y bisabuela hacían las comilonas cerca del río donde estaban las lavanderas: llevaban una olla o paila, los niños se bañaban mientras ellas cocinaban y los tíos conseguían los chinchorros para coger camarones.

Trabajó también en la zafra de caña quemada. Riéndose nos dijo que: “nada más se me veían los huequitos de los ojitos, usaba mangas largas y pantalones largos que amarraba al final. Uno quedaba negrito como el carbón, como el chombito Kilroy”.

También relató que su papá era guardia de seguridad y en sus horas libres trabajaba para la familia Eleta. “Para el señor Fernando Eleta, en La Cresta. Mi papá habló con él que me recomendó con la niña Graciela Eleta, le decíamos así de cariño. Ella me dio la oportunidad de trabajar en el MAC como guardia de seguridad. Fue un puntal muy importante en mi carrera. A los artistas que exponían les decía ‘él es pintor’. Me quitó el uniforme y me ascendió a guía y colaborador de montaje y en 1983 participé en la primera subasta del MAC”. Con una beca que obtuvo allí estudió dibujo publicitario en la entonces Escuela de Bellas Artes Ganexa.


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