Frente a aquella situación, Lindsay y Fairbanks propusieron dejar de “depender de ventajas comparativas como mano de obra barata y acceso a capital subsidiado”, así como de las “exportaciones de materias primas básicas” sin valor agregado.
“Fue un gran desafío para la industria; y 20 años después, Colombia ha crecido bastante”, afirmó Lindsay, al analizar el escenario actual del país, cuyo PIB alcanzó en 2012 los $369,800 millones.
Advirtió además que “con el éxito de las empresas y la economía viene otro peligro”, el de tratar de preservar el modelo que llevó al triunfo y que ya no sirve. Ahora el desafío, apuntó, es “reinventar, pensar de nuevo en oportunidades, en otro estilo de negocios, más ágil, más rápido”, y defendió la necesidad de asumir “un proceso de destrucción creativa”.