Bajo un presidente reformista, Filipinas emergió como una estrella económica asiática en ascenso, pero la estela de destrucción y muerte dejada por el tifón Haiyan ha resaltado sus debilidades: una infraestructura frágil tras décadas de corrupción y abandono.
Las bajas tasas de seguro en Filipinas significan que el desastre muy probablemente va a socavar las finanzas del Gobierno, pero analistas dicen que pudiera no reducir significativamente el crecimiento, por el papel relativamente pequeño de la región afectada en la economía del país.
No obstante, la devastación causada por Haiyan resalta la urgente necesidad de gastar más fondos para construir caminos, puertos y líneas del tendido eléctrico, no solamente para mejorar el nivel de vida, sino también para resistir mejor tormentas, terremotos y otros desastres que azotan el país asiático regularmente.
Filipinas tiene el menor porcentaje de caminos pavimentados en comparación con vecinos como Vietnam, Malasia, Tailandia y Singapur, de acuerdo con datos compilados por grupos empresariales extranjeros en Filipinas en 2010. Tenía además las peores calificaciones en otros índices clave como líneas telefónicas, viviendas con electricidad y electricidad perdida en la transmisión.