Tradicionalmente, la mayoría de las viviendas en espera de ir a subasta pública terminan en manos de los bancos que emitieron la hipoteca, lo que allana el camino para salir de nuevo a la venta con grandes descuentos.
Pero la baja en las ejecuciones concretadas sugiere que muchas de las viviendas salen a subasta y los inversionistas las compran. Muchos grandes inversionistas compran las viviendas en subastas públicas, donde tienen que pagar en efectivo, lo que significa que no tienen que competir contra los compradores tradicionales que deben financiar la compra. “El mercado de la vivienda ha mejorado y los inversionistas han regresado”, dijo Blomquist, quien anticipa que las ejecuciones completadas aumentarán ligeramente en los próximos meses.