En esta receta utilizo además del azúcar jugo de arándanos para endulzar, de modo que adquiera un nuevo perfil que eleva el sabor de las mismas. El contraste entre la acidez del jugo y el dulzor natural de las zanahorias y además el toque adicional de los pistachos para aportar textura hacen de este un platillo delicioso y diferente.
Ingredientes

1 Cebolla morada cortada en tiras finas
6 cucharadas de mantequilla

3 tazas de zanahorias bebés cortadas a lo largo, a la mitad
6 cucharadas de azúcar morena

¼ taza de jugo de arándanos
1 raja de canela

¼ taza de arándanos secos
¼ taza de pistachos pelados y previamente tostados.
Procedimiento
En una sartén, colocar el aceite vegetal y calentar a fuego bajo, añadir la cebolla y cocinar revolviendo cada cierto tiempo para evitar que se quemen o peguen al fondo, hasta que caramelicen (deben adquirir un color dorado oscuro) por aproximadamente 20 minutos.
En otra sartén derretir la mantequilla a fuego lento, a continuación, agregar las zanahorias.
Aumentar el fuego a medio alto, agregar el azúcar, el jugo, la canela y los arándanos secos. Dejar que se cocine, revolviendo frecuentemente, hasta que las zanahorias estén blandas.
Pasar a la bandeja donde se presentarán y decorar con la cebolla caramelizada y los pistachos. Servir caliente.