Entre los indicadores que dan la alerta por parte de las conclusiones de la Organización Mundial de la Salud es la afectación a personas jóvenes.
La organización asegura que un 29% de las muertes derivadas por la prevalencia de enfermedades crónicas no transmisibles ocurre en personas menores de 60 años de edad, en personas que viven en países con ingresos bajos y medios. Mientras que esta misma causa de defunción representa el 13% en países con ingresos altos.
Para los grupos de edad más jóvenes se recomiendan revisiones tempranas y más si existen factores de riesgo en la familia, como por ejemplo, la aparición de casos de diabetes. Estos monitoreos de salud deben realizarse entre los 30 y 40 años para evitar complicaciones a través de la detección temprana de posibles padecimientos.