Son conocidos como sustancias conservantes aprobadas por las autoridades sanitarias y están catalogados como productos con baja toxicidad y muy seguros, ya que nuestro organismo es capaz de absorber y metabolizar esta sustancia y eliminarlas de forma rápida. Sin embargo, esa idea de que son “químicos poco tóxicos” dejó de creerse cuando en el pasado 2004, la Fundación de Cáncer de Seno (Brest Cancer Fund) publicó un anuncio con los resultados de un estudio que hizo con tejido cancerígeno. Se demostró que en el 90% de las muestras analizadas procedentes de pacientes con cáncer de mama tenían trazas de parabenos. En cosméticos se suelen identificar también con estos nombres: Benzoato de sodio y sulfato de sodio o de calcio.
Sabemos que la piel es una membrana que elimina toxinas a través de la transpiración, pero a la vez, absorbe los compuestos —como los ingredientes de muchos cosméticos, ya sean buenos o malos—, penetrando estos en nuestro organismo. La Escuela de Salud Pública de la Universidad de California (Estados Unidos) detectó plomo, cadmio, cromo, aluminio y otros cinco metales en las barras de labios y brillo labial que analizaron. Los productos ecológicos cosméticos no contienen parabenos, metales ni otras sustancias químicas sintéticas como parafinas o perfumes, por lo que son una mejor opción.