A la salida del tribunal penal londinense de Old Bailey, la esposa y madre del hijo del soldado asesinado Lee Rigby, Rebecca, dijo que "se ha hecho justicia", pero lamentó: "ninguna justicia que se haga nos devolverá jamás a Lee".
La subcomisaria de Scotland Yard Cressida Dick, encargada de la unidad contra el terrorismo, señaló que el ataque tenía la intención de "dividir comunidades", pero "ha tenido el efecto contrario".
Desde Bruselas, el primer ministro británico, David Cameron, declaró que hay que redoblar los esfuerzos para "hacer frente a la venenosa narrativa de extremismo que había detrás" del asesinato.
El secretario general del Consejo Musulmán Británico, Farooq Murad, subrayó que "ninguna causa justifica el asesinato a sangre fría".