Me enamoré de la música cuando tenía unos 10 años, recuerdo cantar a escondidas canciones de la época de la Nueva Canción Latinoamericana durante la dictadura de Pinochet. Tiempo después, a los 13 años, me compraron un saxofón y comencé a asistir a los conciertos del Club de Jazz de Santiago de Chile, donde me interesé por el jazz específicamente. ¿Por qué decidiste inclinar tus estudios hacia la musicoterapia?
Me interesé en la musicoterapia cuando llegué a Berklee College of Music en Boston y me encontré con una nueva carrera que se estaba abriendo y se llamaba musicoterapia. Mi madre es médico neuróloga y había escuchado sobre esto en los congresos internacionales de neurología y lo había comentado. Asistí a los cursos más básicos de musicoterapia y me encontré con un profesor llamado Colin Lee, quien me terminó de convencer de que esa era mi carrera. Él practicaba la musicoterapia creativa improvisacional. ¿Alguna vez llegaste a frustrarte por no ver avance en tu caso/paciente?
Sí, he sentido muchas veces frustración por el avance lento de algunos casos, pero son estas situaciones las que me han ayudado a reflexionar cada vez más en profundidad sobre lo que hago, cómo lo hago, por qué y cómo puedo mejorar como profesional.
Además de ser la primera mujer chilena en egresar de Berklee, lo hiciste con honores,
Fue muy sacrificado. Tenía que estudiar mucho y trabajar de guía turística de Berklee, de niñera y limpiando casas a la misma vez. Pero también recuerdo eso como una etapa muy linda de mi vida, de mucha transformación interna. Mi sueño de estudiar en Berklee se estaba logrando y nunca pensé que conocería al amor de mi vida. ¿Así conociste a Danilo Pérez?
Danilo fue la segunda persona que conocí cuando llegué a Boston, hace 18 años. Mi único amigo me llevó a un club de jazz donde había una noche latina para que pudiera hablar español y ahí estaba Danilo con unos amigos. Nunca había visto a alguien sonreír tanto, así es que lo saqué a bailar y bailamos toda la noche. En algún momento de la noche se montó al piano a tocar un tumbao no muy impresionante y le dejé saber que había recién llegado de Chile y que me diera su teléfono para llamarlo por si necesitaba un pianista en el futuro. Lo llamé al otro día y comenzamos a conocernos. ¿Te ha sido favorable que tu pareja se dedique y entienda la música tanto como tú?
Sí, creo que ha sido favorable que mi esposo sea mejor músico que yo, me encanta poder tener la posibilidad de estar siempre frente a un reto musical. Compartir la pasión por la música hace que estemos unidos siempre, incluso cuando él se va de gira.
Sigue siendo un reto conseguir patrocinios. El concierto al aire libre, por ejemplo, es uno de los más caros y es gratis al público. Nosotros mantenemos nuestro compromiso con el pueblo panameño, pero necesitamos más patrocinadores corporativos. ¿Cuáles son tus proyectos futuros?
Un viaje a Chile en marzo, donde estaré llevando al Berklee Global Jazz Institute para hacer trabajos en educación musical y trabajo social, y en mayo espero estar viajando de gira a África.