Es uno de los procedimientos más sencillos de hacer, aunque hay que tener sumo cuidado, ya que la máquina de afeitar puede producir irritación en la piel y hasta algunos vellos enconados. Puedes hacerlo utilizando jabón o gel de afeitar, siguiendo el sentido en el que el vello crece. De lo contrario habrá más irritación en la zona.
Después de efectuarlo, evita la ropa ajustada, pues la piel estará sensible y no tolerará ningún roce. Depilación con cera
Es uno de los métodos más acertados, aunque se recomienda alternarlo con el rasurado. Esto se debe a que el vello se torna tan delgado que hace que sea imposible la extracción con la cera.
Este proceso puede ser doloroso, aunque se recomienda utilizar un gel anestésico sobre la piel para reducir el dolor. No se elimina todo el vello, la depilación va a depender de cuán reveladoras sean las prendas que utilizarás. Por ejemplo, en la depilación brasileña se extrae todo el vello, menos una porción en forma de V; esto lo puedes hacer si quieres llevar un traje de baño con corte bajo. Cremas depilatorias
Estos productos contienen ingredientes que disuelven el vello sin dañar la piel. Los mismos son asequibles y fáciles de aplicar, pero algunos de ellos resultan ser fuertes, lo que causa irritación en la piel.
Te recomendamos antes de usarla hacer una prueba cutánea uno o dos días antes y en una zona pequeña. El vello comenzará a crecer una semana después del tratamiento. Láser
Es una de las opciones más costosas, pero haciéndolo en un lugar especializado, encontrarás magníficos resultados. El éxito de esta técnica dependerá del tipo y resistencia del vello, pero sobre todo del contraste que haya entre el tono de este y el color de la piel. Usualmente toma entre seis y ocho sesiones.