Los niños tenían una sonrisa de oreja a oreja cuando soltaron a las dos palomas de paz con el papa Francisco entremedio de ellos. Estaban en el balcón del Palacio Apostólico del Vaticano con miles de testigo abajo en la muchedumbre del público.
El papa pedía la resolución pacífica y oraba por Ucrania.
Dentro de poco esas bellas palomas de paz fueron atacadas por distintos tipos de aves, incluyendo una gaviota y un cuervo negro.


