En el documento emitido por el Departamento de Estados de EE.UU, con respecto a los daños por la construcción del oleoducto, se argumenta que la extracción de esas arenas, de las que se alimentaría el oleoducto que recorrería el país desde Canadá al Golfo de México, continuará probablemente al mismo ritmo tanto si se construye el proyecto como si no, y a no ser que suban los costos de transporte, el petróleo se podrá llevar de igual modo por ferrocarril.
El estudio admite que la extracción de arenas bituminosas genera "más emisiones de carbono" que otras fuentes de petróleo, y pronostica que la construcción de Keystone XL "contribuiría a la acumulación de emisiones de gases de efecto invernadero", pero no más que otros proyectos.