Hombre sube pirámide, negándose a bajar hasta que le den papitas fritas

Entre el desorden ordenado de los cientos de turistas y vendedores que suelen haber en cualquier momento en las pirámides de Guiza, está muy claro que las autoridades egipcias no te van a dejar subirlas. Imponen un castigo de hasta tres años en la carcel.

Sería tarea imposible mantener la seguridad física de cada inspirado (o loco inspirado) que se quiera subir. Además el revestimiento que ponían los egipcios en los tiempos de los faraones para dar una ilusión lisa se está gastando y ya se asoman las esquinas de las piedras.

No hace falta que los millones de visitantes aporten al trabjo del viento de reducir el pirámide al tocar y subirlo.

 
Y menos uno con problemas mentales, según los medios egipcios.

Y menos que no se quiera bajar hasta que alguien le suban unas papitas fritas, según informaron las guardias de Turismo y Antigüedades a unos de los periódicos nacionales.

Porque, claro, a cualquiera le daría hambre después de subir el pirámide. En la cumbre sufrió sin agua del frío del aire casi desértico, una lesión en la ceja derecha y un brazo roto.

 
Y de los tres pirámides Hani Mohammed Ali no escogió el pirámide chiquito, sino que el más grande, de alrededor de 140 metros de altura.

Pobre el que le tuvo que traer las papitas.

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Actualización, Mohammed Ali se bajó, pero no antes de golpear a varios policías. Una vez abajo le atendió una ambulancia y le dieron agua.


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Redacción/Web
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