Imagínese mirar abajo desde unos de los aros que forman el famosísimo Museo Guggenheim, situado en unas de las esquinas más esclusivas de Manhattan en la ciudad de Nueva York, y escuches una campana.
Esto es la llamada que desata una lluvia de papelitos coloridos, bajando suavemente por el pórtico del centro.
Los papelitos tienen dibujos de una ciudad de fondo y un grupo de miles de personas, algunos sosteniendo al globo.
El artista lo hizo parecer efectivo, bajo una autoridad de poca vergüenza y que le pregunta al lector"¿Qué aspecto tendría un museo global?".
En la esquina abajo y a la izquierda dice cosas como "Libre de abuso de labor" y "Libertad artística".
Es una manifestación "guerrilla" de un grupo de mayormente artistas que se llaman G.U.L.F. (Golfo) y luchan por los derechos de los obreros que están construyendo Saadiyat (isla de alegría, en árabe) en el desierto de Abu Dhabi.
Entre los proyectos se encuentran parques, resorts de golf, escuelas primarias, un recinto de la Universidad de Nueva York, un sucursal del museo Louvre y... otro del Guggenheim, el museo de arte impresionista, post-impresionista y de principios del arte moderno/contemporáneo.
G.U.L.F. ha publicado varios informes acerca de sus observaciones y conversaciones que han tenido con la empresa que lo está construyendo, TDIC.
Reconocen el esfuerzo de TDIC, pero ya que los que no trabajan en las obras no están permitidos a entrar al "pueblo" construido específicamente para los obreros (99.9% varones), pues tuvieron que pedir permiso para entrar con administradores de TDIC.
Las facilidades reunían los estándares más básicos, eran nuevos y disfrutaban de áreas sociales, como unas zonas con televisiones y gimnasios.
Pero hubieron muchos negativos. La queja mayor de los obreros con quien sí pudieron hablar es que los salarios son muy bajos (el promedio fuerte es de $300 - $320 mensuales). Otra es que no han podido pagar ni si quieras la deuda de las cuotas altas de reclutamiento y corren riesgo de perder lo que pusieron de fiado, como su tierra o enlaces familiares de quienes les prestaron el dinero. Las cuotas por reclutamiento muchas veces son igual a dos años del salario y siguen con el estrés de esa deuda. Para colmo, el contrato normal es de duración de dos años.
Trabajar sobretiempo nunca es voluntario, sino obligatorio y muchas veces no es pagado según las normas del país. De hecho, muchos no tienen contratos.
Cuando los empleados se manifestaron y hubo paro en las obras, se quejan que la empresa los intimidó al deportadar algunos. Cuando la empresa acordó de subirle el sueldo, no cumplieron. Y los mecanismos para resolver problemas simplemente no funcionan.
En fin, han sido reclutados con la promesa de poder ganarse buen sueldo en los Emiratos Unidos, un lugar donde hay muchísimo dinero, sin embargo los obreros comentan que en su propio país pudieron haber ganado lo mismo en la zona urbana y sin estar aislados lejos de la ciudad en un "pueblo" para los obreros.
Otro delito es que les confiscan los pasaportes y a veces sin pasar por los procedimientos legales, han habido deportaciones cuando hay demoras o paros en las obras.
G.U.L.F. espera que presión sobre el Guggenheim, entre otros, ayudará a mover los mejoramientos para los obreros.
Dicen que el arte no tiene sentido sobre las espaldas de labor en malas condiciones.

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