Las pobres cabras estaban "completamente desorientados y asustados", dice Antonio Jesús Martínez, el vigilante que ayudó sacar a las 17 cabras que se metieron hoy, martes, a la estación Terrassa en Cataluña.
En 40 minutos, Martínez las llevó a silbados a una salida muerta del metro.
No afectó tanto al tránsito diario, pero los pasajeros sí se quedaron atónitos.
Parece que el rebaño se escapó de la granja y entraron por unas de las vías que está en obras, según el periódico, El País.
Las 17 cabras esperaron cuatro horas en lo que se les autorizó devolvérselas a su "papá" humano.
Video: @emartinborregon