El pesebre, belén, la Vírgen María, los magos...esta imagen es bastante vacía si lo comparamos con varios textos apócrifos.
Hubieron por lo menos tres participantes en el nacimiento del bebé Jesús. Algún que otro detalle ha entrado en la presentación de la natividad de hoy día de los libros apócrifos, pero ellos también agregan detalles se rellenan de distintos libros que no se consideran suficientes fiables para agregar a la biblia.
Por ejemplo, según el evangelio del pseudo-Mateo el niño Jesus nació en una cueva y Josué trajo a dos parteras, aunque llegaron tarde. Solo al tercer día salió María de la cueva a un estable. Este evangelio es corto en comparación con los demás de la biblia. El clérigo, Jerome, dice en una carta donde le fue pedido que lo tradujero del Hebreo al Latín que duda ser un recuento fiel, pero que el que lo lee tampoco "le hace daño a su fe o poner en peligro su alma".
En este cuento los reyes magos visitaron a Jesús cuando ya tenía dos años.
También en el Protoevangelium de Jaime hubo una partera y además una nube celestial sale de la cueva. En ambos cuentos la partera Salome comprobó que María dio parto siendo virgen y pasó un susto porque su cuerpo se deshacía, pero un ángel le aparece y le dice que toque al niño Jesús y será restituida.
En la Revelación de los Magos cuentan que habían por lo menos 12, no sólo tres, y unos 1.000 hombres de guerra en su séquito. En todos los cuentos la estrella brillante es el indicador que ubica al niño Jesús, pero aquí la estrella se convierte en Jesús. Los magos aquí vienen de una tierra que le dicen "Shir" en el oriente lejano, posiblemente China. Supuestamente los magos que escribieron a este libro son los descendientes de los que encontraron a Jesús. En este recuento, Cristo habla: "Es unas de las muchas ocasiones en que le he aparecido a la gente del mundo".
El que el buey y el asno aparezcan al lado del pesebre arrodillados se explica en los libros apócrifos y en Lucas como un cumplimiento de la profesía de Isaiah que "El buey conoce a su dueño y el asno el pesebre de su amo".
En algunas pinturas de Armenia el niño nace sobre una cobija roja, lo cual es una alusión al altar de pórfido sobre el cual supuestamente fue ungido con aceite antes de ser sepultado.
En Egipto no se enfocan tanto en el pesebre, sino que las figuras muestran a José liderando el asno sobre el que llevaba María al bebé Jesús huyendo de Herodes hacia Egipto, donde moraron un tiempo, no más de dos años pero no se asegura cuánto tiempo. Los cristianos egipcios, conocidos como coptos, tienen ritos de lavar que tienen origen en el lavamiento de la partera Salomé después que casi pierde a su mano por no tener fe que María seguía siendo virgen, según los libros apócrifos.