Yeinier Fernández se paró en el montículo y con una frialdad de veterano, retiró poco a poco a sus rivales.
El lanzador venezolano exhibió un repertorio indescifrable ante Panamá A, al que nada le sirvió jugar frente a su afición.
En las gradas, los fanáticos venezolanos (que no eras dos ni tres) le rendían pleitesía a su as, que al final fue clave en el triunfo vinotinto, 5-0, frente a los istmeños en el duelo por el título latino infantil de Pequeñas Ligas.
Fernández trabajó 5.2 entradas, en las que solo permitió un imparable y retiró a 15 de los 18 bateadores que enfrentó por la ruta del ponche.
Pero la labor del serpentinero no se limitó a la lomita, a la ofensiva también fue el mejor bateador. Fernández conectó dos imparables y remolcó igual cantidad de anotaciones.
"Nosotros nos preparamos muy duro para esto. Hoy (ayer) estaba concentrado y las cosas, gracias a Dios salieron", manifestó Fernández.
Tras el juego, las lágrimas inundaron el diamante, unos lloraban de alegría; otros, de tristeza.
Estos últimos pueden irse a casa con la cabeza en alto, porque perdieron ante un rival que terminó invicto y que ahora defenderá los colores de toda América Latina el próximo mes en Williamsport.