Uno de los mejores postres jamás inventados, el helado, puede provocar un dolor de cabeza intensísimo.
Se conoce también como "cerebro congelado" y los estudios calculan que una de cada tres personas la sufrió alguna vez.
Hace años que se sabe de la afección, pero sus causas siguen siendo tema de debate.
La primera mención escrita al dolor de cabeza del helado data de 1939.
"La nariz y la punta de los dedos se vuelven insensibles, y si no frotas la frente terminas sufriendo lo que llamamos el dolor de cabeza del helado", escribió Rebecca Timbres en la obra We Didn’t Ask Utopia: A Quaker Family in Soviet Russia ("No pedimos utopía: una familia cuáquera en la Rusia soviética").
Y aunque es materia de discusión médica desde al menos 1850, no fue considerada afección hasta 1988.
Fue entonces cuando la Sociedad Internacional del Dolor de Cabeza (International Headache Society) la reconoció formalmente, y la denominó "cefalea por estímulo frío".
Para la tercera revisión de la Clasificación internacional de cefaleas, publicada por la organización benéfica en 2013, un grupo de investigadores llegaron a la conclusión de que el dolor comienza al aplicar un estímulo frío tanto en la cabeza como en la boca, y desaparece poco después de retirar la substancia.
Sphenopalatine ganglioneuralgia
Lo más común es que el dolor se sienta justo debajo de la frente, pero también puede tener el foco cerca de los oídos o bajo los ojos.
Pero sea cual sea su ubicación, la cefalea del helado es siempre "intensa, poco duradera y punzante", según el documento.
Y como cualquiera que la haya sufrido puede confirmar, no es una sensación agradable.
Como con frecuencia está asociado al paladar, su nombre científico es sphenopalatine ganglioneuralgia, lo que literalmente significa "neuralgia del ganglio esfenopalatino".
Ese ganglio se encarga de transmitir sensaciones desde la parte superior de la boca hasta la cabeza.
Se cree que el dolor es la consecuencia de la dilatación y la constricción de los vasos sanguíneos en respuesta a un estímulo frío.
Al detectar el frío, nuestros cuerpos pueden reaccionar enviando como antídoto una gran cantidad de sangre caliente hacia el cerebro.
Y este cambio en el flujo sanguíneo podría ser el responsable del dolor.
¿Un tipo de migraña?
En los primeros intentos para entender el dolor de cabeza causado por el helado, los investigadores sugirieron que podía ser un subtipo de las migrañas, ya que ambas afecciones incluyen respuestas alteradas al estímulo sensorial.
Entre el paladar y el cerebro
La neuróloga taiwanesa Jong-Ling Fuh también descubrió un patrón similar entre los adolescentes de Taiwán. Ella y sus colegas llevaron a cabo un sondeo entre 9,000 jóvenes de entre 13 y 15 años.
Los resultados revelaron que un 40% de ellos habían experimentado cefaleas del helado, y la prevalencia era un 15% mayor en aquellos que sufrieron migrañas.
Fuh sospechó, al igual que lo habían hecho otros investigadores, que la relación entre ambos tipos de dolor de cabeza tiene que ver con las dinámicas del flujo sanguíneo entre el paladar y el cerebro.
Así, aunque los científicos siguen tratando de desentrañar los secretos neurológicos y vasculares de este fenómeno, al menos hay un par de cuestiones que son más claras ahora.
Un físico de la Universidad de McMaster, en Ontario, Canadá, llevó a cabo un estudio con su hija y las compañeras de clase de ésta.
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Redacción Mundo
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