Dolph Volker, voluntario del centro "Cheetah Experience" de Sudáfrica tomó una siesta junto a la guepardo llamada Éden de tres años de edad.
El animal se le acercó al voluntario y lamió su cabeza, incluso mordió su oreja, pero Volker aclaró se trata de un juego y que es parte de la agresividad del animal.
Aunque al principio parecía peligroso, el empleado controló su miedo y todo terminó en una tierna escena.