Así como el país celebra próceres, héroes y mártires, actores y gestores de sus fechas fundamentales, asimismo se debía glorificar a los poetas, sobre todo aquellos que se acercaron al oído de la patria para susurrarle, con lenguaje heroico, apasionado, sus mejores cantos.
En ese sentido, durante las fiestas de noviembre, habría que hacer un apartado para destacar el nacimiento de aquellos que pusieron a sus pies su lira combatiente, y entre ellos, Diana Elsa Morán Garay, cuyo poema "Soberana presencia de la patria" (1964) es insignia distinguida de la épica panameña.
Diana Morán supo, en poco más de cien versos, amalgamar amor, dolor, ira, esperanza, pero con rigor y conocimiento de causa y de causas. Texto para soñar y despertar ese "cántaro de amor en todo idioma que ofrece su buena agua al peregrino", como nos dice.
Para ella, la poesía es el hombre; ella ha nacido de sus remotas interrogantes ante un mundo desconocido, con ella ha ido desgarrando las sombras hasta encontrar la verdad?
Poeta y docente, oriunda de Cabuya (17 de noviembre de 1929). Su obra es breve pero monolítica en fondo y forma. "Eva definida", 1959; "Soberana presencia de la patria"; 1964; "Gaviotas de cruz abierta", Premio Ricardo Miró 1965, publicado en 1992; "Reflexiones junto a tu piel", 1982. También es autora del texto escolar "Manual de Iniciación Literaria". "Cien años de soledad, novela de la desmitificación", "Ficción e historia, la narrativa de José Emilio Pacheco" son sus trabajos durante su estancia en México. Gana la inmortalidad el 10 de febrero de 1987.
Concebía al artista como ser humano pensante y comprometido, "obligado a afrontar su circunstancia histórico - social". Y condenó al escritor que se autoerige en "pequeño dios"... sin responsabilidades para con sus semejantes. Este mandamiento, y a un tiempo legado, lo seguirá como un acto de fe toda su vida.
Diana Morán encarna ?como ninguna otra personalidad de nuestro medio poético- al artista inmerso en la realidad cotidiana con dolor, con esperanza.
La poesía no era el producto de inspiraciones súbitas ni de arrebatos líricos, sino el resultado del esfuerzo diario, permanente y tenaz de los que conciben su profesión con gran seriedad.
La denominada poetisa del 9 de Enero continua aguerrida y sin renuncia desde sus textos. Ejemplo su vida, ejemplar su conducta. Creo que, entre todas las mujeres hijas de la raíz patria, se debía honrar como se honran sus sagrados símbolos. Ella siempre será un canto a la bandera.