Un ambiente tenso, de temor e incertidumbre viven los trabajadores de la empresa Minera Panamá, en Donoso, Colón, quienes aseguran aún no se reponen a los conflictos y ataques violentos que sufrieron de parte de dirigentes del Suntracs, quienes entraron violentando puertas y agrediéndolos con piedras y armas.
Los trabajadores temen dar declaraciones, pero indican que poco a poco se está reparando el daño causado a la empresa, que consideran su hogar, pues allí viven por 21 días y comparten con sus amistades.
Rubén Darío Sáez, jefe de seguridad de Minera Panamá, dijo que realmente el personal que allí labora está nervioso, pues la manera como irrumpieron miembros del Suntracs esa madrugada fue temerosa.
“Lanzaban piedras y tiraron la puertas. Tuvimos que buscar un lugar para cubrirnos”, comentó Sáez.
Un minero que pidió reserva de su nombre por temor a represalias, si llegan otra vez los obreros, dijo que esta gente entró e intimidaron a las mujeres.
Comentó que algunos obreros lanzaron las carteras de los miembros del proyecto al monte y hasta los perseguían con piedras, por lo que tuvieron que huir despavoridos entre la maleza por unas cuatro horas.
En el lugar donde estaban colocadas las banderas de todos los países, se decidió colocar banderas blancas en señal de paz y con letreros de “no queremos al Suntracs”, ya que sienten que la agrupación inspira temor y no los dejan trabajar adecuadamente.
Por su parte, los dirigentes del Suntracs en Coclé manifestaron que nada de esto es cierto y que la empresa se cree un país dentro del otro.
Según el dirigente César Ochoa, es la empresa la que tiene presionados y obligados a los trabajadores a hablar mal del Suntracs y no se les permite la entrada al proyecto violando la libertad sindical.
Las pérdidas superan los miles de dólares en el proyecto minero que ha tenido que reemplazar ventanas, puertas y cámaras de seguridad, sin embargo señalan que lo preocupante no es lo económico sino la tranquilidad de los trabajadores que temen en cualquier momento el Suntracs ataque nuevamente en su afán de obligar a los obreros a pertenecer a un sindicato que ellos no quieren.