Amor y amistad en crisis

Los temas como el amor y la amistad se encuentran en la vida cotidiana de las personas, principalmente de nuestra juventud. Las formas de interacción social de nuestros jóvenes determinan situaciones sociales que no pueden ni deben tomarse a la ligera. Muchos de los problemas sociales actuales se encuentran vinculados a la concepción, percepción, significado e interpretación de jóvenes que entienden el amor y la amistad de formas distintas y muchas veces contradictorias.

Es decir, hoy la base de las relaciones o uniones de pareja y sus crisis son el resultado de visiones distintas sobre el amor y la amistad, y los roles vinculados a estos sentimientos. Los vínculos son frágiles, los compromisos inexistentes, la informalidad de las relaciones son lo prominente en esta sociedad. En ese contexto, las instituciones sociales como el matrimonio, la familia y la propia amistad son inconsistentes, deleznables y rápidamente desechables.

Por otra parte, las relaciones que se establecen padecen males como dependencia, inseguridad, celos, falta de comunicación, entre las que más se destacan. Estos elementos nos llevan a considerar que existe un problema en el reconocimiento de roles y situaciones vinculados al amor y la amistad; y pasa por el desconocimiento de qué son y qué comportamientos y compromisos están relacionados con estos.

En otras palabras, desde nuestra perspectiva, hoy los seres humanos no saben amar. En esa relación son necesarios e imprescindibles valores como el honor, amor propio, la honestidad, fidelidad, lealtad y gratitud, entre muchos otros. Parece que las relaciones de pareja se han constituido en competencias por derrotar a un adversario más que relaciones de complemento entre individuos.

Diría Erich Fromm, las relaciones amorosas son las llamadas a acabar con el estado de separatividad de los seres humanos. En un espacio en el que el contexto social exige modelos y comportamientos particulares en las personas. En una sociedad en donde prima más el tener que el ser, la base de la construcción de las relaciones es débil y por lo tanto no duradera. En una sociedad patriarcal, donde las relaciones siguen siendo constituidas por visiones machistas y de dominación de la mujer, las rupturas se encuentran garantizadas.

Debemos empezar a establecer medidas importantes en torno a lo que somos como personas y lo que realmente se debe valorar en términos de las relaciones de amor y amistad.

Esto nos obliga a recuperar valores y a estimar la importancia de amar a personas con ilusión y sin dependencias, con respeto por los espacios de mujeres y hombres, y con la seguridad y confianza de personas con altos niveles de lealtad; además de contar con la seguridad y madurez para sostener esas relaciones.

Si estas cosas llegan a ocurrir, tendremos familias más sólidas, solidarias y jóvenes amados y dentro del seno de la familiar como un seguro para evitar situaciones como desintegración familiar, delincuencia juvenil, embarazo en adolescentes, deserción escolar, uso de drogas, violencia doméstica, entre muchos otros.


Categoría
fecha edicion
old id
1013518
autor
José C. Lasso N. (opinion@epasa.com) |
Fecha y hora de publicación