Secuestro 'express'

Parece mentira que, en un país tan pequeño como Panamá, se pueda estar dando el delito con el que titulamos. Con tantas ocupaciones en otras actividades, pareciera que las autoridades no tuvieran tiempo para atenderlo o será leseferismo-complicidad.

El secuestro exprés se caracteriza por ser un secuestro de corta duración con el fin de obtener de la víctima todo el dinero solicitado o para obligarle a que esta ceda en alguna solicitud, algo similar a una extorsión. Tipo de secuestro que galopa, según los expertos, por factores como la negligencia de las autoridades, el atraso tecnológico y por ausencia de sistema de registro y control por parte de esas jurisdicciones.

Uno de esos casos tuvo lugar hace un par de semanas en Panamá Metro, uno de los cientos que pasan en el anonimato, por lo que ofrezco a la ciudadanía decente de este país, que transitan y duermen creyendo que sus vidas y familias están seguras, para que se den cuenta de la alta peligrosidad que existe en el ambiente panameño.

Existiendo una denuncia por violencia doméstica, donde se emitió una medida de protección por la fiscalía a favor de la víctima, la persona opresora irrumpe en la residencia sin que medie orden de autoridad competente, se lleva a sus hijos menores, acercándose seis horas después de ese hecho a otra fiscalía para solicitar una medida de protección.

Sin ser abogado, solo con el sentido de la lógica más elemental, no puedo comprender cómo es posible que el Ministerio Público desconozca de una resolución anterior que impediría una contradicción tan garrafal, con tanta tecnología avanzada, sobre todo, en un tema tan delicado como los derechos del niño, niña y adolescentes, con todas las convenciones internacionales de las que Panamá es signataria, que sin que haya una medida urgente para corroborar lo dicho, se le facilite al sustractor afectar y maltratar psicológicamente a los menores con sus actos, ya que estos nunca se habían separado de su madre.

Pero no solo queda allí. La denuncia del sustractor se tramita a tambor batiente con un séquito de abogados particulares y de la defensa pública, mientras que la primera denuncia todavía está en trámites burocráticos.

Se trata, señores, de niños víctimas de la venganza de un padre contra la madre o quién sabe qué condición pueda tener el sustractor.

Exhortamos a los representantes de la justicia para que estos niños regresen a la madre lo antes posible y no continúe la burla y el desaforo, violatorio de todo principio moral y ético.


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autor
Rogelio Herrera (opinion@epasa.com) |
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