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11 de septiembre


El ser humano siempre mantuvo un mayor escepticismo en mantener una aptitud positiva ante los problemas sociales que vivían sus semejantes, sin embargo, sus enemigos mostraron desafíos al formar parte de la sociedad que deseaba participar. Pero estos grupos a lo largo de la historia forjaron actitudes negativas que conllevaron al deterioro de cualquier sistema humano basados en las doctrinas de grupos religiosos quienes en la actualidad desean causar el caos en el todo el mundo. Los atentados del 11 de septiembre de 2001 marcaron una transformación social en los seres humanos desde cualquier punto de vista. Lo que ocurrido ese día constituye una verdadera injusticia contra el mundo civilizado. Esta inmensa perdida de vidas y más aun, sobrepasa todo entendimiento razonable y humano sin importar que nacionalidad o país eres.

Esta tragedia ocurrida hace 9 años proyecta un acto de reflexión en cada uno de los seres humanos que como individuos pensantes debemos tener cierto criterio para solucionar nuestras diferencias enmarcado en la base del derecho, la libertad y la democracia de cada ser humano que convive en este bello planeta que Dios nos ha regalado. Pienso que llegar a dominar el mundo significa imponer un irrespeto en la sociedad, en contribuir con el caos, en no aceptar sus errores y fallas que hay dentro de cada sociedad. En mi forma de pensar considero que estos actos no lo provocaron personas pensantes sino gente que carece del dominio de una razón humana por la que no quiere vivir y solamente aferrados a doctrinas ideológicas, religiosas que no valoran la identidad de cada persona.

Se nos dice que en tanto que hispanos como estadounidenses luchan por tener y ganarse un pleno derecho en la sociedad, pero estos derechos hay que ganárselos, no con atentados, no con destrucción de edificios ni matando personas que no tienen nada que ver con ideales políticos que lamentablemente confunden a quienes solamente les interesa disfrutar de los mejores deseo de la vida. Es tiempo de preocuparnos de otra cosa que solamente nuestro bienestar. Debemos poner fin a la violencia cíclica que esta en nosotros y en el mundo. Vivamos con plena sabiduría que lo esencial es transformar nuestro corazones y saber que la violencia no es la solución a nuestro problemas.