13 mil millones
Ese debería ser el número de los sueños para el próximo año. Es allí donde se cifra una buena parte de las esperanzas de las madres, las embarazadas y los niños, Debería ser un motivo de alegría que la sociedad panameña se acuerde de los panameños más humildes y asigne recursos financieros, que son de todos, para atender a los más necesitados, a los que están más en desventaja. Debería ser motivo de orgullo ciudadano que habrá más y mejor atención a la salud, que nuestras escuelas mejorarán sus condiciones tratando de asegurar un entorno compatible con la calidad de los aprendizajes esperados. Un presupuesto general del Estado debería ser presentado no a la Asamblea Nacional solamente, como si fuera una cosa entre dos órganos del Estado, sino a la ciudadanía en general. Así podríamos comprobar qué y cuánto de esos 13 mil millones va dirigido a satisfacer las necesidades de las familias panameñas. Deberíamos tener un mapa nacional sobre cómo invierte el Estado en los distintos rincones de la geografía panameña. Esto hay que decirlo así porque tenemos la sospecha de que la larga tradición de inequidad en el uso de los recursos del Estado seguirá cerrándoles las oportunidades a los pobres y a sus hijos, pese al aumento de la riqueza nacional. Sería bueno que el Ministerio de Economía y Finanzas explique a la Nación cuál es el resultado que se espera obtener con esta enorme inversión. Igual como si se tratara de una empresa, porque en la empresa del Estado los accionistas somos todos los ciudadanos.
