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14 años de terrorismo

Por: Redacción 18/09/2015

No me enteré de los atentados del 11 de septiembre de 2001 hasta que se estrelló el segundo avión en el World Trade Center. No entendía por qué nos preguntaba el profesor Burt Woodruff, en su clase de Psicología Experimental, cómo nos sentíamos. "Asustado", "enfadado", "lleno de ira", etc. Un barullo en los pasillos rompió mi adormilamiento de esa mañana. Se había estrellado el segundo avión.

Recuerdo esos días como una nebulosa. Los discursos de George W. Bush de "estás con nosotros o contra nosotros", los misteriosos sobres con ántrax, las imágenes de los supuestos enemigos en unas montañas que nunca había visto, la invasión de Afganistán, la autocensura de los medios y de muchos profesores? Ese estado de confusión facilitó la aprobación del Acta Patriótica y la puesta en marcha de un espionaje contra los propios norteamericanos, como han desvelado lobos solitarios en el periodismo como Seymour Hersh. Los ciudadanos estaban dispuestos a dejar la presunción de inocencia en una extravagancia para tiempos de tranquilidad, no momentos de constante amenaza terrorista.

Cuando recibía mi título de licenciado en periodismo, publicó los  de soldados que abusaron de los prisioneros en la cárcel de Abu Ghraib. Hasta entonces, mucha gente había creído que la invasión y la deposición de Saddam Hussein servirían para extender la libertad a Irak. Pero llegó una democracia de papel que sirvió de caldo de cultivo para atentados terroristas contra objetivos occidentales y por el enfrentamiento entre chíes y suníes.

En ese estado de caos proliferaron las empresas militares y de seguridad "privadas" que le costaron millones al ciudadano estadounidense y que se convirtieron en cómplices de abusos del ejército que quedaron impunes. La ingeniería jurídica y la manipulación del lenguaje dieron pie a términos como "combatientes ilegales", "métodos agresivos de interrogación", etc.

Perduran las consecuencias de "lucha global contra el terror", que han pretendido justificar con los ataques del 11-S. Un 12% de los inmigrantes que llegan a Europa por el Mediterráneo provienen de Afganistán. "Huimos de nuestras guerras, que en su origen fueron vuestras", decía El Roto en una de sus brillantes viñetas.

El 11 de septiembre de 2001 reforzó la utilización de la democracia como excusa para invadir y para consentir la violación de los derechos humanos. Las torturas en la prisión de Guantánamo y en las cárceles secretas repartidas por distintos países, la muerte de casi un millón de iraquíes desde la invasión en nombre de la "economía de mercado" deshonran a las 3 mil víctimas de los atentados de las Torres Gemelas. En su nombre han sembrado el caos y el mismo terror que decían combatir.

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Viernes 31 de julio de 2026

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