1903 y la conformación de la nación panameña
Una de las razones para unirnos a la Gran Colombia está en el contexto de la época, se tenía temor a una invasión por parte de España. Panamá no tenía un ejército, por lo cual, siendo que el prestigio de las armas estaba del lado de esta coalición, se optó por la unión.
En 1830 cuando el Libertador Simón Bolívar renuncia a la Presidencia de la Gran Colombia, José Domingo de Espinar en Panamá encabezó un movimiento separatista en un cabildo abierto y propone a Bolívar como presidente.
Hay que destacar que Espinar fue secretario de Bolívar y a petición expresa de él, es que abjura de tal acción, y Panamá retorna a Colombia, porque esta tierra para Bolívar era fundamental, la capital de nuestras naciones confederadas.
Espinar no era bien visto en Panamá porque no pertenecía a la élite “blanca”, sino que era un hombre del pueblo que por sus méritos y estudios ascendió socialmente.
Por mientras, la burguesía en la ciudad de Panamá —que depende totalmente del comercio exterior— va tratando de crear un proyecto que reactive la época del transitismo de las Ferias de Portobelo, acaecidas un siglo y medio antes.
En el interior, se continúa el regionalismo propio de antes de la independencia de 1821, ello por la lejanía del poder central de Santa Fe de Bogotá, que distaba muchísimo de la geografía del Istmo, su economía y de su idiosincrasia.
La oligarquía rural de Panamá basaba su sustento en la cría de animales y cultivos básicos para un sustento limitado, y tenía un comercio interior, es decir, de Santiago, de Los Santos y el resto de Azuero hacia Panamá y viceversa.
No había producto agrario alguno capaz de competir con el exterior, y aún más no existían las relaciones comerciales para alcanzar algún mercado que estuviese en Estados Unidos o Europa. Siendo tan limitados, limitada era la cultura política.
El Dr. Alfredo Figueroa Navarro en su obra: “Dominio y Sociedad en el Panamá Colombiano” explica cómo esta oligarquía desde el siglo XIX estaba emparentada con la urbana. Era una tierra de primos, en donde los apellidos más notables eran los de los dueños de tierras y de los comerciantes a cuentagotas de la ciudad”.
¿En qué situación estaba el pueblo llano? Bien, embargados por la más abyecta pobreza, sin tierras y sin educación. En la ciudad se vivían en los arrabales casi en las mismas condiciones. Porque Colombia, tal como mencionase el historiador colombiano Dr. Santander Galofre, jamás construyó una sola escuela pública en Panamá, por lo tanto, el vínculo de la educación, de la cultura colombiana jamás fue asimilada por nuestra patria, no hubo tampoco un proyecto colombiano firme porque su regionalismo y su conservadurismo a extrema no permitió ninguna idea o proyecto a beneficio de los istmeños.
En otras palabras, Colombia solo pensó en sus propias élites y sus propios problemas, la patria istmeña era tan solo un lugar que explotar. No olvidemos esta razón histórica, política, social y económica jamás. Colombia no era nuestra hermana, sino una madrastra atrasada, cruel y celosa.
Ahora, ¿ayudó la oligarquía rural a la conformación de esta nación? No lo hizo, y no porque le faltase coraje, sino porque tenía limites creados por el sistema.
Solo el pueblo de Los Santos ha trascendido en la lucha patriótica, en el interior; y aun así la realidad en su conjunto es que el comercio era interno, sus regionalismos y falta de tierras para los campesinos hacía que el campo tuviese una visión más fatalista de la vida política.
Por el contrario, la burguesía urbana necesitaba del comercio exterior, de ahí que suplicasen al Senado colombiano que aprobase el tratado Herrán-Hay para empezar con algo. Cuando esta opción se cayó, los pocos notables de la burguesía, entre ellos, profesionales como el Dr. Amador Guerrero y otros comprendieron que la única solución fue la que esgrimió José Domingo Espinar, separarse de Colombia porque no teníamos un proyecto en común.
Así en los albores del 3 de Noviembre de 1903, la dirección y el riesgo asumido por la burguesía urbana y el pueblo llano de estas pequeñas ciudadelas de Panamá y Colón, “coronaron” un logro para todos los nacidos en esta tierra: el nacimiento del Estado Nacional Panameño.
¡Salud, compatriotas!