2013: El año del billete y la credibilidad
Este año 2013 estará impregnado de aquellas tediosas e invasivas campañas de políticos con la intención de convencernos de por qué debemos votar por ellos en los próximos comicios electorales. Millones de dólares se invertirán en todas las formas de publicidad.
Los expertos aseguran que la campaña presidencial podría rondar entre 20 y 30 millones por candidato. Algo más curioso, el costo de la campaña será inversamente proporcional a la credibilidad que demuestre o tenga el candidato. Las recientes campañas electorales para representantes se calcula que costaron aproximadamente 600 mil dólares por candidato, especialmente en los corregimientos más poblados donde la inversión es mayor.
En las próximas elecciones los aspirantes a la alcaldía capitalina deberán amasar no menos de 3 millones de dólares considerando el fervor político que vivimos.
Por otro lado, las tarifas de los medios ayudarán también a determinar el costo de la campaña, especialmente después de la compra de medios que se ha desatado recientemente, una clara estrategia para cerrar espacios y asfixiar a quienes no cuenten con los recursos para sufragarla.
Será una campaña de billete. El discurso, tal vez, pasará a segundo plano de no ser que los candidatos se peguen a la disertación moral, ética y de honestidad.
Un factor determinante en esta elección, y lo verán, serán los expedientes que cada parte sacará de su contrario. Esto arrinconará y obligará a ciertos aspirantes a contrarrestar los señalamientos con nuevos mensajes, mas intensos y por tanto mas costosos.
¿Qué primará entonces? El papel de los periodistas y los medios. Lejos de ser meros portadores de mensajes a través de sus espacios, los comunicadores deberán ser críticos, analíticos y mostrar lo bueno, lo malo y lo feo de los aspirantes para que no “vengan a echar cuento” y presenten propuestas sustentadas.
Esto será posible solo mientras los dueños de medios estén dispuestos a mantener a estos periodistas al aire, a pesar de que quien se vea afectado por su trabajo decida retirar la pauta del medio. Una reacción frecuente en nuestros políticos faltos de tolerancia que califican el trabajo del comunicador como un ataque personal y no de los planes de campaña.
En este mismo tono, el año que inicia diseminará todo tipo de información sobre los candidatos, pero más importante será la credibilidad de los mismos y de los comunicadores que realicen las entrevistas y reportajes sobre ellos.
Solo de esa forma, con una radiografía clara y respetuosa sobre los planes futuros de quienes pretenden alcanzar los puestos populares, se podrá contar con un panorama transparente para que el elector tome su decisión independientemente de los regalos o prebendas que pueda recibir de los candidatos.
Periodista.