24 de febrero
En esa fecha se inicia en 1868 la primera guerra de independencia en Cuba, que comienza Carlos Manuel de Céspedes en el indómito oriente, con diez años de prolongados combates en la manigua cubana. El precedente más importante en el continente es Simón Bolívar.
El Padre de la Patria calificó la contienda de lucha anticolonialista, antiesclavista y de liberación nacional. Connotaciones comunes prevalecen en todo el subcontinente de idénticas historias, idiosincrasia y características sociales. En el cursar de estos últimos tres siglos, los movimientos revolucionarios de estos pueblos han sido los mismos, con la única variante del colonialista. Empero el espíritu de los combates y líderes, continúan las tradiciones. La solidaridad, la conciencia del destino común, es muchísimo más evidente.
La lucha revolucionaria resulta más compleja, con obstáculos mayores, aspectos ideológicos más concurrentes, transformaciones tecnológicas presentes, diversos políticos y políticas.
Generaciones sumamente distintas en todo el contexto y naciones. En este escenario descrito brevemente se producen los cambios, quizás más evidentes que hacen otra expresión continental muy diferente, mostrando un avance importante. Contradictoriamente con nuevos conflictos regionales, locales y generacionales.
Sin embargo, los valores permanentes no pueden ser ignorados, forman parte de la problemática por mucho que se disfracen, subsisten males como el analfabetismo, la falta de seguro social, enseñanza, salubridad, asistencia social, atención a la salud, pobreza de todas las categorías, inseguridad, delincuencia, otros numerosos problemas, con marcadas diferencias entre pueblos y naciones.
Detrás de enormes y pequeñas conurbaciones, grandes edificaciones, centros de turismo, líneas aéreas y cuantos proyectos se anuncian en los medios publicitarios, se esconden multitud de lacras sociales y humanitarias; escándalos políticos, económicos y de distintas índoles, que no parecen detenerse en el hemisferio.
Las juventudes deben tomar conciencia, a ellas les tocará, en mayor medida, esta realidad. Acudimos a las nuevas generaciones, que no pueden desconocer esta realidad; quizás ellas sean capaces de tomar las responsabilidades del caso aunque en determinados momentos no sea fácil. El ejemplo histórico mencionado puede ayudarnos, aunque se trate del Padre de la Patria de Cuba, cuya realidad fue bien compleja, logró precisamente la incorporación de las nuevas generaciones, sobre las cuales hacemos el llamado.
Alea jacta est.
Arquitecto y periodista