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25 años de la Cruzada Civilista


Marisín Villalaz de Arias (opinion@epasa.com) / Médico

Todavía recuerdo con satisfacción los años de la Cruzada Civilista porque fueron experiencias que vivimos y que, de ser necesario, las pasaría nuevamente. Tengo presente cuando el presidente de la Asociación Médica me preguntó si aceptaría representar a los médicos con tres colegas más, sobre todo conociendo los peligros a que nos exponíamos. Mi deseo de salir de la dictadura era tal, que acepté casi sin pensarlo mucho y así me presenté a las oficinas donde nos reuníamos como chiquillo con juguete nuevo. Contarlas todas no me daría tiempo ni espacio; pero sí sé que la lucha fue cruel y despiadada, y varias veces nos vimos casi en la cárcel. Sin embargo, todos continuábamos con el trabajo encomendado, que era acabar con los militares que nos oprimían.

Parece mentira que hayan pasado 25 años que no se fuman en pipa; muchas veces he pensado si valió la pena tanto sacrificio. Pero al ver la democracia que vivimos, aunque algunos no lo reconozcan, tomo en cuenta la libertad de expresión de que hacemos uso. ¿En qué país desarrollado con democracia más fuerte que la nuestra se permite que un ciudadano le llame ladrón al presidente de la República y que libremente una televisora permita hacer uso de la misma para ese insulto? Y todavía nos quejamos. Aunque en nuestros años en democracia la misma ha sido débil, siento que sí valió la pena los trabajos que pasamos para acabar con los militares y poder decirles que no los queremos más en Panamá ni nada que huela a ellos porque ese olor se contagia y vuelven los civiles a contemporizar con ellos para mal del país.

Es una lástima que la Cruzada no se hubiera convertido en vigilante de la democracia que viviríamos luego de la invasión. Si así hubiera sido, le hubiéramos dicho al presidente que eliminara la Constitución vigente para darnos una nueva y, si bien es cierto que fue un éxito la parte económica, necesitamos más fuerza para gobernar, visión de políticos para las siguientes elecciones y haber desmantelado al PRD. Mis compañeros de lucha no dijeron nada porque casi todos ocupaban puestos en el gobierno, olvidando que ese no era nuestra misión. Pero ya pasó y ahora solo nos queda recordar lo que fuimos en aquella época y pensar en que si no se hubiera formado la Cruzada, quién sabe dónde estaríamos todavía como los cubanos con Fidel.

Loor a todos los que nos sacrificamos por nuestro país; mi cariño a cada uno de todos y mi apoyo a las actividades que quieran llevar a cabo en recuerdo a aquel hermoso movimiento. Los quiero a todos y mis respetos.

Médico