56 años después No. 3 Miseria humana y probidad
El juicio contra el legítimo, apresado y derrocado Presidente de la República, ingeniero José Ramón Guizado el 14 de enero de 1955, se efectuaría en la Asamblea Nacional el martes 28 de marzo.
El viernes 24 los encargados de su defensa, doctor Felipe Juan Escobar y yo, enterados de que la Secretaría de la Asamblea Nacional ya había expedido copias del expediente, fuimos allá a buscar las nuestras . Al llegar al Palacio de Justicia, nos encontramos con que en el patio interior había colocados un gran número de ejemplares. Al solicitar que nos dieran los nuestros, cuál no sería nuestra sorpresa: Sin rubor alguno nos dijeron que únicamente se habían expedido los que se le entregarían a cada uno de los diputados.
Tuvimos que contratar los servicios de un fotógrafo quien, foja por foja, fotografió en duplicado uno de los ejemplares.
La pantomima del juicio duró escasamente una semana. Tras las deliberaciones, el ingeniero Guizado fue condenado como autor intelectual del asesinato del presidente Remón.
Yo les había advertido a los señores diputados el error que habían cometido al juzgar al supuesto autor intelectual antes que a los supuestos autores materiales del crimen y lo mal que quedarían ante la historial si un jurado de conciencia los declaraba inocentes.
Eso precisamente fue lo que sucedió. Y los Honorables Magistrados de la Corte Suprema de Justicia, inmediatamente después del veredicto a favor de todos los acusados, se reunieron para ordenar la libertad del ingeniero Guizado.
Merece la pena que se sepa que la condena del ingeniero Guizado no fue unánime. Siete diputados, íntegros y justicieros hubo que no se dejaron arrastrar por la aplanadora golpista. Ellos fueron Rodrigo Arias, José Delgado, Juan B. Arias, Carlos Iván Zúñiga, Simeón Conte, Aquilino Boyd y Francisco José Linares.
