Abandono
El comunicado del Comité de Familiares de Víctimas por el Derecho a la Salud y la Vida califica el paro médico de “injusto, cruel e inhumano que, a pesar de ser envenenados, hoy tenemos que mendigar una atención de calidad, sobre todo. Soportar y escuchar, a ciertos profesionales de la medicina decir improperios, comentarios soeces en los cubículos de atención, sin importarles el desgaste físico- mental que se tiene al conseguir la cita para determinada especialidad y los recursos o gastos que esto implica, más si se procede del interior de la República, por la falta de especialidades como nefrología, cardiología, gastroenterología, entre otras, sin olvidar que la ingesta del dietilenglicol ha dejado afectaciones en los riñones y en la parte neurológica; en consecuencia, mientras no exista un cambio de actitud en la sociedad y las atenciones hospitalarias no mejoren, continuarán falleciendo más panameños, en condiciones salvables”.
El comité hace un llamado a los sectores médicos y profesionales de la salud “a deponer intereses personalistas, egoístas y gremialistas que en nada contribuyen en resolver la situación que estamos viviendo como afectados del mortal tóxico; es cruel tener que soportar a diario esta situación que a nadie se la deseamos; consideramos que no es el momento de medir fuerzas, en medio están miles de usuarios de los servicios médicos- hospitalarios que requieren mejoras en las atenciones y trato más amable”.
El comunicado es un dramático llamado para poner término al abandono extremo de atención médica que sufren las personas afectadas por el dietilenglicol. Los epítetos de injusticia, crueldad e inhumanidad del comunicado pocas veces se han empleado para calificar a los médicos, enfermeras y técnicos del país. Pero exponen la dolorosa realidad creada por el paro, tanto a las víctimas del veneno como de miles de pacientes de otras dolencias abandonados a su suerte.
La situación exhibe las distorsiones de la función médica y auxiliares, que, como reclaman los pacientes, requiere una reingeniería del sistema para elevar la atención. El trabajo médico no obtiene la debida productividad por el relajamiento del incumplimiento del horario de especialistas. Los pacientes están seguros de que si los profesionales cumplieran cabalmente el horario de atención, podría bajar en un elevado porcentaje las fechas de las citas para tratamiento y cirugía. Pero si se les obligara a medidas de control de horarios y de auditorías de productividad, las tildarían como una persecución.
La disfunción del sistema de salud está latente y requiere marcos legales como el nuevo Código Sanitario para corregirlo. Si en la normalidad de la atención médica estas anomalías se presentan, la dimensión adquiere tintes trágicos cuando se suspenden los servicios. Por irritante paradoja los responsables del envenenamiento por dietilenglicol se agitan y vociferan contra la administración gubernamental que ha pensionado a las víctimas y les da una atención, hoy lamentablemente abandonada. Una serena autocrítica propiciaría el reconocimiento de las debilidades y fortalezas del sistema que, hora a hora, diezma la salud de miles de panameños enfermos.