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Acabando con el reinado de la pelota


José Lemo Jiménez (opinion@epasa.com) / Cronista de Béisbol.

Me aterra ver cómo los presidentes de ligas aprueban reglas que, al final, van en detrimento de la promoción y desarrollo de su “majestad el béisbol” (ya no sé si realmente es su majestad). Aún no entiendo de qué forma puedan ayudar a desarrollar peloteros, si cada vez que estos señores se reúnen se aprueba alguna norma en contra de los deportistas. Esa política se suma a otros hechos que al final generan en que menos jóvenes sigan en este deporte que tanto quiero.

Irónicamente la Fedebeis de forma atinada, decidió hacer campeonatos de selecciones en las categorías de menores que, complementado con el trabajo que desarrolla el Patronato de Pequeñas Ligas de Little League, le han dado la oportunidad a que más niños jueguen al béisbol. Digo que es irónico porque al mismo tiempo cercenan la posibilidad que los niños que aprendieron a jugar, puedan seguir en la pelota a partir de la categoría juvenil.

Es un asunto de suma y resta sin que tengamos la necesidad de despejar grandes problemas de matemáticas. Nada más vale la pena analizar este punto: Hasta la categoría sub-15 Panamá Metro presenta dos equipos, ambos del más alto nivel. Si cada selección está compuesta por 36 peloteros, de los que se firman un promedio de seis al llegar a los 16 años, solo la capital produce 30 peloteros sub-18. Si impedimos que los jugadores puedan trasladarse a otra provincia, ¿cómo pretendemos que esos jóvenes sigan jugando pelota si al menos 6 jugadores prospectos de la capital no tienen forma de integrarse a los torneos? Estamos creando un embudo a los jóvenes cuando la labor de la federación es promover el deporte.

Veamos el ejemplo de Chiriquí, donde se desarrollan unas 8 ligas en las categorías menores que alimentan, tanto el programa de “Little League “ como los torneos de selección juvenil. Unos 500 peloteros inician el programa de los que 30 finalizan como preselección juvenil que participan en el campeonato mayor. Seis peloteros quedan sin posibilidad de desarrollarse. Obligados a abandonar el deporte.

Ese fenómeno ocurre también en Oeste. Es por eso que la clasificación de Panamá al Clásico Mundial es cada vez más remota. Estamos obligando a que menos jóvenes decidan jugar béisbol, mientras otras disciplinas menos costosas para los niños, les abren las puertas y les brindan una gama de oportunidades.

Por todo lo anterior, las reglas aprobadas por el pleno del béisbol nacional panameño no son más que un retroceso en este deporte. Sucede en el momento en que el deporte se apoya en la tecnología y los cambios que realizan tras investigaciones científicas y de mercado, ya que los deportes, gústenos o no, compiten entre sí como productos que se ofertan ante los seguidores. No me extraña que cualquier día de estos alguien se le ocurra llamar a algún programa deportivo y sustente que jugar con aquellos horribles uniformes confeccionados de sacos de harina, representa la pureza del beis, y si lo escucha el flamante presidente, propondrá usarlo. De verdad que no me extrañaría.

Porque eso es lo que ha ocurrido con las últimas modificaciones en las que, sin estudio de ninguna clase, se decidió que lo mejor es que cada quien jugara donde nació; esto no representa avance desde el punto de vista técnico y el tiempo lo confirmará. Al final el pelotero está en manos de los presidentes de ligas, quienes a la mejor usanza del funesto y ya pasado tiempo de la esclavitud, los “venderán” al mejor postor. Es así de triste.

De otra forma, un deportista no podrá marcharse ya, los que se creen “dueños del béisbol en las provincias”, tienen todo para impedirlo. Los estamos convirtiendo en omnipotentes de la pelota sin que, en algunos casos, sepan cuanto es 2 + 2.

La cereza en el pastel la pusieron estos intocables en la última reunión plenaria, al eliminar que los residentes permanentes participen en los torneos panameños. Ese constituye el retroceso más grave.

Cronista de Béisbol.

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Lunes 17 de agosto de 2026