Acabemos con la corrupción de los gobernantes
Durante la revisión periódica en la OEA de Seguimiento de la Convención Interamericana contra la Corrupción (MESICIC), representó a la sociedad civil Angélica Maytín, de Transparencia Internacional (Panamá). Nos tocaba el turno de ser analizadas junto a Dominicana, El Salvador y Chile. Fernando Núñez Fábrega estuvo por Panamá.
La abogada Maytín, con toda razón, explicó que aún nuestro país no cumple con el control efectivo de los bienes que declaran los altos funcionarios cuando entran y salen de sus cargos. La ley 59 de 1999, es sumamente vaga; ni siquiera obliga al Notario Público que recibe la declaración jurada de bienes a entregar copia de la misma, a pesar de que todo documento convertido en escritura pública por ley es público. Esa declaración ni siquiera es auditada por lo que carece de ningún valor. Recordemos la declaración de bienes (sic) presentada por una candidata en 2009.
Ilustrando lo que Angélica Martín planteaba, cuento que cuando solicité copia de la del entonces Presidente Torrijos no tuve éxito. El Notario que la recibió, después fue premiado con la Fiscalía Electoral. El Contralor General, jefe de su campaña en la elección anterior, nunca me contestó mi solicitud.
Sigue “trabajando” a nivel internacional, viajando por todos lados, ahora con el salario de Diputado Centroamericano, que le durará hasta noviembre. Es el cuarto “trabajo” que ha tenido en su vida: gerente de un McDonald en Chicago un año, tres años y medio viceministro de Gobierno (con Pérez Balladares) y menos de cinco años Presidente de la República. Sus amigos le atribuyen una bella residencia playera en Dominicana y un lujoso apartamento en Nueva York, que sugieren esté en el prestigioso L’Eccole en la exclusiva 47th Street, 212 East. Además de las que tiene en Panamá y Farallón y sabrá Dios si en otro lugar. ¿De qué ha vivido los tantos años de su vida –más de la mitad- en que no ha tenido un trabajo conocido remunerado? Se habla de antiguas asesorías en Dominicana y una nueva en Guatemala.
Lo importante es que para acabar con “aquello de que entran limpios y salen millonarios” los ciudadanos tengamos la oportunidad de conocer la realidad de las finanzas de quienes nos gobiernan, sobre todo cuando salen y prácticamente nunca más trabajan en su vida. Se hace urgente reformar la legislación sobre la transparencia sobre cómo deben presentarse y fiscalizarse las declaraciones de bienes de los funcionarios. Suficientes ejemplos de probidad encontramos en América Latina como Tabaré Vásquez en Uruguay y Michelle Bachelet en Chile, para pensar que en Panamá también algún día podamos decir que tenemos gobernantes electos serios y honestos. En el camino nos evitaremos que Transparencia Internacional nos siga llamando la atención.
